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Diario del Coronavirus por Fernando Martí Cronista de Cancún.

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Cuarentemas: Hoy inicia junio y los ánimos enCancún están a todo lo que dan. Desde hace días, la movilidad sugiere que la gente se ha lanzado a la calle, con manifiesto desdén por el color rojo del semáforo. Muchos no llevan cubrebocas, o se lo colocan exactamente debajo de los labios o en el cuello, como si fuera una mascada, con lo cual expresan que son obedientes, pero que están más o menos seguros que no les pasará nada.

Es obvio que Cancún está dando este paso en una situación incierta, cuando la curva parece que ya se aplanó (con unos 40 contagios diarios y unas 40 muertes semanales), pero todavía no va en des- censo. De hecho, el jueves pasado se registró el mayor número de decesos en 24 horas, con 15. Mucho peor está la situación nacional, donde los contagios diarios se pueden redondear en 3 mil y de salir a la calle y hay dias con 500 muertes.

El caso de Cancún, y también el de México, están lejos de ser únicos: la reapertura se está dando en todos lados. Da la impresión que muchos gobier- nos llegaron a la conclusión que la única manera de enfrentar la plaga es la inmunidad de rebaño, lo que en buen español significa que hay que dejar que la gente se enferme y se inmunice sola, eso sí, cuidando que no se colapsen los hospitales y tengamos que presenciar el feo espectáculos de los muertos embolsados en los vestíbulos y en las bodegas. La consigna parece ser dejarnos salir poco a poco, cuidando algo más a los grupos de riesgo, para que no se dispare la letalidad (como pasó en Italia, el país con más porcentaje de muertes, en su mayoría ancianos). Eso implica que los contagios seguirán, y las muertes seguirán, y tendremos que vivir con la noticia de que se enfermó un pariente o se murió un conocido hasta que se encuentre una cura efectiva, lo cual podría tardar años.

Más allá de la reactivación del consumo y del empleo, abrir la economía plantea un dilema personal: ¿Cuándo voy a salir a la calle? ¿Cuándo voy a recuperar mi vida, la que sea que uno tenga? Salir a la calle significa exponerse al virus. Uno puede seguir usando el tapabocas y mantener la sana distancia (que oficialmente terminó ayer), pero es muy difícil no tocar nada y es irreal suponer que el espacio por donde transitemos estará libre de bichos. La calle implica asumir el riesgo de que te vas a contagiar.

De ser así, al menos hay que tratar que sea un riesgo calculado, una especie de gestión de crisis personal. Por ejemplo, que si te enfermas sepas a qué medico vas a llamar (a menos que quieras ir a hacer cola con el médico de guardia), sepas a qué hospital quieres ir, sepas cuánto efectivo o crédito en la tarjeta requieres para tramitar el ingreso, se- pas que tu seguro de gastos médicos está vigente, y aunque suene tétrico, sepas que tu última voluntad (léase: testamento) está en orden. Ese es el meollo de la cuestión: este es un asunto de vida o muerte.

Lunes 25 de mayo 2020.- Una encuesta publicada por Excélsior y atribuida a la plataforma Gleeden, ha dejado claro que lo que más extrañan los mexicanos en la cuarentena es tener sexo con sus amantes. El 68 por ciento de los entrevistados se quejó de esa falta de contacto físico, mientras que solo ocho por ciento dijo ex- trañar a sus amigos (¡!), y un raquí- tico tres por ciento confesó añorar las reuniones familiares.Aunque el informe no revela la metodología empleada, ni da cuenta de las variables cuanti- tativas, ni señala parámetros de comparibilidad, ni explica los pro- cesos de codificación y validación, ni señala los criterios probabilís- ticos, ni especifica un margen de error, los observadores consulta- dos han señalado que las conclu- siones del muestreo parecen del todo razonables.Lo único que hasta el momento no ha quedado claro es en qué eta- pa del semáforo podrán los quejo- sos retornar a la vieja normalidad, habida cuenta de que parece poco probable que decidan rectificar su conducta, muy a pesar de que el ejercicio mencionado puede re- sultar mucho más peligroso que el coronavirus.

Martes 26 de mayo 2020. De acuerdo con una investigación de The New York Times, recuperada por la curiosidad intelectual de Edgar Villajuana, he aquí algunas de las modalidades en que se hará turismo en la era post Covid-19:

*En la playa Canet d’en Berenguer, cerca de Valencia, los bañistas tendrán que hacer cita por medio de Internet (hay que bajar una app) y el sistema les contestará si hay espacios dis- ponibles. Podrán escoger la mañana o la tarde, pero no permanecer toda la jornada. Habrá ofi- ciales distribuidos en la arena para asegurarse que los turistas mantengan entre sí el distan- ciamiento social, y las casetas estarán bien se- paradas una de otra. El alcalde, Antoni Chordá, se permitió bromear. “Será como asolearse en business-class.”

*Para entrar a Islandia, los visitantes tendrán que aceptar hacerse la prueba del coronavirus, quedarse dos semanas en cuarentena o presen- tar un documento reciente que certifique que están sanos. Más allá de la opción elegida, los turistas tendrán que instalar una app en sus celulares, que le permitirá al gobierno ubicarlos en cualquier lugar y en tiempo real.

*Las islas griegas mantendrán cerrado su prin- cipal atractivo: la vida nocturna. Bares y disco-

tecas están clausuradas hasta nuevo aviso, lo mismo que el tráfico aéreo directo, pues todas aviones tendrán que hacer un chequeo sanitario en Atenas. El primer ministro Kyriakos Mistota- kis es optimista: “Este año vamos a promover el veleo y el kayak.”

*Australia y Nueva Zelanda han decidido abrir sus puertas de par en par, pero sólo…¡para sí mismos! Dado el éxito de ambos países en el control de la pandemia, los gobiernos anunciaron la creación de una “burbuja de viajes”, con los cuales sus ciudadanos cruzarán sus fronteras sin restricciones, aunque siguen vigentes algunas medidas de distanciamiento social.

Australia, que pasó el pico de la pandemia el lejano 28 de marzo, tuvo un total de 7 mil casos y 103 muertes, mientras que Nueva Zelanda lo hizo aún mejor: mil 100 contagios y 22 muertes.

Todo parece indicar que viajar en la era Co- vid-19 podría convertirse en una actividad repleta de requisitos y limitaciones.

Miercoles 27 de mayo.-

A la sobrina molestosa no le gustó el anonimato y me exigió que la identificara por su nombre de pila. Sus amigos la llaman Lola, en familia le dicen Lolita, pero a mi juicio le queda mejor su nombre original, que no es otro que Dolores, mismos que suele prodigarse en repartir. Esta semana me lo dio en forma de reclamo, señalando que me equivoqué al explicar sus dudas sobre las consecuencias que podían tener para el sistema inmunológico el encierro en que vivimos.

Según esta criatura, estar presos entre cua- tro paredes, sin hacer ejercicio, sin tomar el sol, comiendo de manera higiénica y desinfectando en forma exagerada el interior de las casas, con químicos que no podemos dejar de aspirar, no hará sino debilitar nuestro sistema inmune, que será incapaz de darnos una adecuada protección una vez que salgamos a la calle.

Ella se preguntaba si no nos pasará lo que a los gringos, que se enferman al contacto con cualquier taco callejero, pero ahora alega que su preocupación mayor es el coronavirus, y no una afección con tan poco prestigio como la re- vancha de Moctezuma.No la estaremos regando, pregunta con una sabihondez insoportable.

Para sostener su alegato, me cuenta que investigó lo que sucede con los astronautas, que se pasan semanas y meses aislados de los micro- bios. En efecto, sufren una depresión del sistema inmune, que se manifiesta cuando regresan a la Tierra, pues sus glóbulos blancos, y en especial una serie conocida como células NK, son incapa- ces de reconocer el ataque de virus y bacterias.

Otro grupo que investigó fueron los presos, mas no de la cárceles mexicanas, que no cuentan precisamente con certificados de higiene, sino de prisiones ubicadas en latitudes más asépticas (concretamente, Suiza). Encontró que les pasa lo mismo, una especie de letargo en sus defensas, que los hace muy vulnerables a los microbios cuando recobran la libertad.


Muy contenta con sus descubrimientos, tuvo la honradez intelectual de matizar: los estudios no son concluyentes, me dice, porque los médicos creen que tanto en cosmonautas como en reclusos, el principal depresor del sistema es la ansiedad. Aunque estén entrenados, los viajeros al espacio padecen altos niveles de stress, sa- biendo los peligros que implican esas misiones. Igual sucede con los presos, que día a día tienen que lidiar con altísimos niveles de violencia fí- sica y mental.

Confiada en que ganó la discusión, Dolores apunta que una ansiedad parecida estamos viviendo los cautivos del coronavirus, quienes vivimos aterrorizados por el más mínimo con- tacto con el prójimo, así se trate de parientes o vecinos, y que vemos con pavor nuestro regreso a la nueva normalidad, donde un virus nos está esperando.

A lo mejor la estamos regando, concluye la do- lorosa, antes de preguntar con fingida inocencia: qué tal si dentro de cien años, cuando la gente lea las crónicas de la pandemia del 2020, van a decir… mira qué brutos eran, no sabían lo que hacían, se metieron en sus casas, se les bajaron las defensas, y cuando salieron, se murieron como pajaritos.

Jueves 28 de mayo 2020

Darío Flota y Marisol Vanegas presentan a través de Facebook la campaña promocio- nal del Caribe mexicano para la reapertura. Trataron de hacerlo por zoom, una aplicación que permite la presencia de cientos de espec- tadores, pero un hacker travieso les estropeó la función (hasta nos sentimos importantes, dijo Darío). Como sea, prueba del interés que existe en la reactivación turística, más de mil 700 computadoras atendieron la cita.

No es de sorprender que la campaña, que se denomina Lo mejor de dos mundos, pues vincula visualmente los atractivos de México y los del Caribe mexicano, esté muy bien hecha. Desde hace varias décadas, los destinos de Quintana Roo se han distinguido por su domi- nio de la mercadotecnia, y el CPTQ cuenta con una buena cantidad de experiencia y talento acumulado.

La sorpresa no fue la campaña, sino la es- trategia, descrita por el propio Darío. En un principio se pensó que los mercados abrirían en el orden en que han ido saliendo de la fase inicial de la epidemia: primero Europa, luego los Estados Unido, al final México y Sudamérica. Esa era la teoría, pero la reapertura se convirtió en un crucigrama: Europa sigue cerrado y va lento; Estados Unidos y Canadá están abriendo de manera desordenada, región por región, es- tado por estado, y el primero tiene firmado un acuerdo con México para impedir los viajes no esenciales, entre ellos los turísticos, hasta el 22 de junio; y México trae un semáforo por regio- nes, que no se sabe cómo afectará los vuelos.

En resumen, el CPTQ va a necesitar toda la experiencia y el talento que tenga guardados, porque lo que se requiere son tiros de precisión, y más aún, tiros de persuasión.

Hace unos días, en la mañanera, el secreta- rio Miguel Torruco le pidió a los mexicanos que no viajen al exterior, que ayuden a la recupe- ración económica disfrutando su propio país. Apuesto doble contra sencillo que Trump va a hacer lo mismo, Trudeau va a hacer lo mismo, Macron va a hacer lo mismo, Pedro Sánchez va a hacer lo mismo y Boris Johnson va a hacer lo mismo, porque sus países, que son los que nos mandan turistas, también tendrán crisis económica.

¡Qué paradoja!

La principal fortaleza económica de Cancún, el elevadísimo porcentaje de turismo extran- jero (casi el 80 por ciento), se ha convertido de pronto en su peor debilidad. Nadie hace caso

viernes 29 de mayo de 2020. En el momento exacto en que la pande- mia acumuló 100 mil muertes en los Estados Unidos (100 mil hijos de alguien, padres o abuelos de alguien, esposos de alguien), a Donald Trump se le ocurre romper con la Organización Mundial de la Salud y culpar a China de sus propios errores.

Es la estrategia habitual de este chivo en cristalería, pero parece un gambito poco prudente en el momento en que una docena de ciudades de los Estados Unidos son escenario de violentos disturbios por el asesinato del afroamericano George Floyd, a manos de la policía de Minneápolis. Y mien- tras miles se enfrentan a la policía, queman edificios, saquean almacenes y siembran el terror nocturno en las calles, y las cadenas de televisión se olvidan de la pandemia para centrarse en las protestas, Trump decide abrir otro frente y ordena que se forme un comité para investigar a las redes sociales, todo en la misma semana.

¿Cuántos batallas simultáneas cree que puede ganar Mr. Scrotus (su nuevo apodo en redes sociales)?

Caray, ya ni López…

sábado 30 de mayo de 2020. Los cálculos le fallaron a López Gatell: la curva no se aplanó y el viernes tuvo que anunciar que todo el país está en semáforo rojo, excepto Zacatecas. Ahí hubo un error de cálculo, pues ni un gobierno tan desor- ganizado como el de López Obrador anuncia a mediados de mayo la apertura y, cuando llega la fecha prevista, avisa que todo se- guirá cerrado.

Naranja o rojo, amarillo o verde, el prin- cipal problema del semáforo es que tiene a la gente sin cuidado: el ánimo del confina- miento se terminó, la movilidad ha regresado a las calles, y ya se dejan ver multitudes en mercados y plazas. Cundió la desesperación, y no parece que el semáforo (idea genial de Marcelo Ebrard, según AMLO), vaya a servir para contener la estampida. Cuestionado por los gobernadores (casi en franca rebeldía), e ignorado por la gente (que no cree lo que le dicen), todo indica que el gobierno ha perdi- do su capacidad para controlar los contagios.

Por lo que hace a Quintana Roo, Carlos Joaquín anunció el sábado por la tarde que aquí habrá un semáforo complementario, con los mismos colores que el nacional, pero con distintos parámetros (que no están nada claros), duplicidad que de seguro ayudará para confundir aún más a la ciudadanía. El gobernador insistió en que quienes no formen parte de las actividades esenciales deben permanecer en casa (y cómo no, si aquí también la pandemia está en su pico y no aplana), pero será difícil convencer a un peluquero o a un sastre que los hoteles pueden recibir turistas, pero ellos tienen que continuar encerrados.

En el fondo, hay una contradicción mani- fiesta entre la apertura de hoteles, que hoy inicia con labores de limpieza y desinfección, y el catálogo nacional de actividades esencia- les, que coloca al turismo en el último lugar de la lista, en un distante e irreal semáforo verde. Tal vez esa sea un tema de conversa- ción mañana martes, cuando Andrés Manuel acuda a dar el banderazo del Tren Maya. ¿O será que AMLO está más allá de esas nimie- dades? A saber…